El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, lo reconoció en los medios nacionales. “Estamos atravesando un momento de crisis, de turbulencia”, ensayó a modo de explicación cuando le reclamaron una respuesta ante la escalada abrupta del costo de vida.

Tanto Mauricio Macri, el líder natural de Cambiemos, como el propio Jaime Durán Barba, posicionado como “el cerebro” detrás de la estrategia partidaria, exigieron un inmediato recorte en los gastos. “La crisis todavía no pasó y aun resta afrontar varios meses complicados”, aseguró el presidente.

 

 

Esto es más cierto que nunca en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El distrito Pro por excelencia, que alguna vez logró funcionar como una suerte de Suiza en medio del caos descontrolado de la economía nacional, hoy ha sucumbido ante las malas decisiones de sus dirigentes. Los números hablan por sí solos. En sólo un año, los principales centros comerciales pasaron de tener 162 locales cerrados a padecer unos 255 y servicios como la luz, que aumentó un 59 por ciento más, continúan ofreciendo una prestación deteriorada y pletórica en cortes.


Para Franco Moccia, ministro de Desarrollo Urbano y Transporte de CABA, las afirmaciones de Macri y Larreta no pueden estar más alejadas de la realidad. Tanto ha mejorado la situación de los porteños, que hasta dio lugar a la incorporación de 17 nuevos empleados a su círculo más cercano. Con cargos que difícilmente puedan ser considerados como indispensables –asesores, relaciones institucionales, prensa y desarrolladores –desembolsarán ingresos mensuales que oscilan entre los 35 mil y los 60 mil pesos, con contratos que le implicarán al Estado gastos que varían entre los 420.600 pesos y los 727 mil.

A pesar de las protestas y los pedidos de informes que explotaron en las redes sociales desde que se conoció la noticia, el ministro Moccia aún no ofreció ningún tipo de explicación ante la inusual decisión política.