Las expensas aumentaron un 42,9% durante el año pasado. La cifra fue difundida por la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad. Este aumento, sostenido en los últimos años, tiene su contracara en la creciente morosidad que existe en muchos consorcios y en la dificultad que tienen para enfrentar obras o mejoramientos en los edificios. Los más afectados son los inquilinos, que tienen que asumir además el costo de los alquileres que aumentan en paralelo a la inflación. En la Ciudad de Buenos Aires se estima que el 70% de las personas viven en edificios.
 
Según el informe "Canastas de Consumo" que elabora la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad, en diciembre pasado una familia tipo de un matrimonio con dos hijos tuvo que pagar, en promedio, $ 2.369,23 por mes de expensas. En diciembre de 2017 el promedio era $ 1.657,02.
 
La suba se produjo por dos cuestiones. Por un lado, los incrementos salariales para los encargados de edificios, con una paritaria que fue revisada en agosto, por la inflación. De hecho, en enero y febrero próximos ya está pautado que los salarios aumentarán otro 3% cada mes.
 
La segunda causa fue el alza de las tarifas. Para las familias que viven en edificios con servicios centrales, los aumentos fueron aún mayores. Y se espera que en el transcurso de este año suceda algo similar, ya que fueron anunciado aumentos del 55% en la luz, 35% en el gas y casi 50% en el agua.
 
En la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, en función de los casos que recibe a través de su Programa de Atención a Inquilinos, estiman que hoy las expensas representan entre un 25% y un 30% del valor de un alquiler.
 
"La cifra que difundió la Ciudad es un promedio. Sabemos que hay muchos edificios donde las expensas aumentaron mucho más, casi hasta llegar al 100%. Hay consorcios que han recibido cuentas de gas de $ 400.000. Aquellos que tienen servicios centrales son los que están más complicados", dijo a Clarín Alicia Giménez, de la Unión de Consorcistas de la República Argentina.
 
"Por otra parte los consorcios han dado de baja servicios que antes eran obligatorios, como la desinfección, pero son gastos que no inciden tanto en el número final. De hecho, en algunos consorcios quizá estamos hablando de un gasto $ 50 al mes, por eso muchos vecinos los mantuvieron", explicó.
 
Durante 2018, el Gobierno porteño promovió un plan con 14 medidas para bajar las expensas. Entre otros, eliminar el certificado de "edificio seguro" y del libro de datos periódicos, dos obligaciones burocráticas que se superponían con otros controles. Además, ya no es obligatorio desinfectar todos los meses. Y desde septiembre funciona "Cuenta Consorcio", una cuenta corriente gratuita que ofrece el Banco Ciudad para la administración de edificios.
 
En la Legislatura se votó una nueva regulación de tanques de agua para que no sea necesario vaciarlos cada seis meses. Y se espaciaron los controles de ascensores, fachadas y matafuegos, pero estas medidas no tuvieron resultados visibles.
 
"Puro maquillaje. Más allá de que hay cosas que pueden ser graves, como descuidar los controles de ascensores o matafuegos. Lo que incide de una manera gravitante y definitiva es el sueldo del encargado, las cargas sociales, los aumentos que perciben, el bono fijo de 20%, el sueldo del suplente. Creo que nunca se logra poner en foco que los edificios no son una empresa, no hay ganancia. Los sueldos de los encargados deben tener lógica en relación a quienes habitan los departamentos, estamos hablando de jubilados y asalariados", dijo a Clarín Cristina, titular de una administradora que trabaja con más de 20 edificios.
 
Según datos de la Asociación Civil Administradores Independientes de Propiedad Horizontal, se estima que un 30% de los consorcistas porteños son deudores. Esto demora las reparaciones de las instalaciones comunes.
 
El mantenimiento de las fachadas fue recientemente eje de una polémica, cuando un balcón de un edificio en Recoleta se desplomó e hirió a tres personas, caso que sucedió muy poco después de la muerte de una madre y su hija por un balcón que se desplomó en Mar del Plata. Según la Agencia Gubernamental de Control, en los últimos dos años se recibieron 1.008 reclamos de vecinos por fachadas con peligro de desprendimientos, lo que da 1,4 por día. Sin créditos para este tipo de obras, los vecinos tienen que solventar los trabajos con expensas extraordinarias.
 

 

Fuente:Nueva Ciudad