Fuentes de la Secretaría de Atención Ciudadana y Gestión Comunal del GCBA indicaron que en los cementerios municipales, el número de sepulturas en tierra reservadas para fallecidos con Covid-19 -o sospechosos de haber muerto por esa enfermedad- el fin de semana fueron 59. 

“La cantidad de fallecidos no varió por la pandemia. Que vayan a tierra, a Chacarita ingresan un promedio de 20 por día, y a Flores, 15 “, contaron al portal Infobae.

 

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El pasado 22 de mayo de este año se publicó en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires la disposición 12/2020 de la Dirección General de Espacios Verdes y Cementerios, rubricada por su director, Martin Maffuchi, donde se asigna la “Sección 10 del Cementerio de la Chacarita, circunscripto por las diagonales 103, 107, 117 y 121 del mismo a los efectos de la inhumación de los restos de personas fallecidas preferentemente por causas imputables al contagio del virus COVID-19”.

Y además “instruye a la Gerencia Operativa del Cementerio de la Chacarita a los efectos de practicar la parcelación y apertura de registro de las sepulturas de conformidad con la reglamentación vigente”.

 

En tanto en el Cementerio del Bajo Flores la disposición 14/2020 establece que “los sectores de sepulturas de enterratorios emplazados en la Sección 06, Tablón 47, Sepulturas 2, 3, 19, 20, 27, 30, 39, 45, 49, 51, 55, 58, 60 y 62, y Sección 22, Tablones 31 al 39, del Cementerio de Flores, a los efectos de la inhumación de los restos de personas fallecidas preferentemente por causas imputables al contagio del virus COVID-19”.

 


Un vecino de Flores dio su testimonio a Infobae y reveló que “más o menos desde mayo están usando este lugar, donde antes no había entierros. Empezaron con una tira (”tablón”, en la jerga funeraria) y ahora hay como cuatro. Los pozos los hacen con una excavadora chiquita, no con palas. Para que te des una idea, cuando entierran a uno con Covid no viene ningún familiar, los traen directamente en una ambulancia y vienen envueltos como en un celofán. Es muy triste...”. 

 

 

Para el resto de los entierros se hace lo que se llama “la limpia”. Es decir, aquellas tumbas que están abandonadas desde hace mucho tiempo o en los nichos donde no se paga el canon, se avisa a los familiares. Si no responden, se levantan los restos y se reducen. Y ese espacio queda libre para un nuevo ocupante.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reglamentó un protocolo para las inhumaciones generales que  establece el cierre del acceso para los visitantes al cementerio, la suspensión de los cortejos y responsos, que sólo una persona puede acompañar el momento de la inhumación, no hay ceremonias previas, el coche fúnebre ingresa al cementerio y va directamente al lugar de inhumación o cremación, los familiares del fallecido deben usar barbijos y guantes, y el personal del cementerio, además de esos dos elementos de seguridad, una vestimenta higiénica.

En cuanto a la forma de inhumar a los cadáveres de personas fallecidas por Covid-19, si es depositado en tierra, se los coloca con ataúd y bolsa; en caso de ir a nicho, con ataúd, bolsa y aislamiento metálico; y si el destino es la cremación, se hace con el ataúd y la bolsa, sin retirar el cuerpo.

Desde el GCBA aseguraron que “el cavado de tumbas es un procedimiento normal. Todos los cementerios de la ciudad de Buenos Aires están en la media de muertos. Debemos pensar que la tasa de fallecimientos en la ciudad se mantiene estable desde 2017 y no se registran incrementos por Covid-19”.

La capacidad instalada en los cementerios de Chacarita y Flores es de 8.222 espacios. El primero de ellos tiene 6.600 (2600 en tierra y 4000 en nicho). El segundo, 2.222 (1858 en tierra y 364 en nicho). El único servicio de cremación se hace en Chacarita, que dispone de 18 hornos.

 

 

 

Fuente: Infobae