La concesión que beneficiaba al grupo IRSA llegó a su fin, y pese a que hubo negociaciones para que continuara abierto durante un lapso de entre 18 y 30 meses más, la empresa deberá entregar el predio a la Administración de Bienes y Concesiones de la Ciudad. 

Sucede que durante un tiempo el codiciado predio deberá quedar vacío, es que la ley para una nueva concesión aún no fue sancionada en la Legislatura (se votó en primera lectura), queda la Audiencia pública –no vinculante- y que se vote la segunda lectura para su sanción definitiva.

En un comunicado, el Gobierno porteño informó que la finalización de la concesión "era una cuestión sabida de antemano por todos los actores intervinientes, tanto al momento de firmar el presente contrato -el cual se inició en 1993 y que fue prorrogado en 2013- como en los siguientes contratos celebrados entre la concesionaria y otros sublocatarios. 

Por ahora la Ciudad analiza distintas opciones de cara al futuro. El proyecto de ley impulsa una concesión por 20 años, enfocado en un desarrollo cultural, gastronómico y comercial del predio, y con un nuevo mecanismo de actualización de canon". 

La norma aprobada en primera lectura estipuló que al vencimiento de los permisos otorgados desde 1991 (que caducan  a fin de mes) "la autoridad de aplicación debe hacer un seguimiento de la situación de los trabajadores que no hayan sido reubicados por sus respectivos empleadores, en miras a su reinserción laboral". Esta disposición fue incorporada para proteger las fuentes de trabajo y dar tiempo a los comerciantes actuales a adaptarse a las nuevas situaciones, relocalizaciones u otras alternativas.

Pero Ramón Villaveirán, gerente de Asuntos Públicos y Gubernamentales de IRSA dijo que el gobierno deberá "asumir el costo político de dejar a 700 familias en la calle, mientras paralelamente sacan un decreto antidespidos diciendo que las empresas deben informar antes de hacer despidos. No es una decisión nuestra cerrar, menos en un momento tan crítico como este, no se puede dejar a tanta gente sin trabajo", dijo a BA Negocios, luego de que Juan Franchi, responsable de concesiones del Gobierno de la Ciudad, les afirmara que el gobierno no les dará un plazo de 30 meses como habían acordado. "Unilateralmente decidieron que debía cesar la actividad comercial en el shopping".

Desde la oposición legislativa consideran que el cierre del Buenos Aires Desing "esconde negocios inmobiliarios" ya que la iniciativa del mandamás capitalino propone volver a concesionar ese espacio"bajo una figura que es aún más perjudicial que la concesión para los vecinos: la del 'derecho real de superficie', y que le otorgará a quien lo explote mayores competencias sobre el inmueble, como por ejemplo, poder demolerlo".

En un principio la concesión sería hasta 70 años, pero al ser rechazado hasta por los propios legisladores del oficialismo, a último momento se modificó la iniciativa y ahora se podrá concesionar  por un plazo de 15 años, prorrogable por única vez por el plazo máximo de 5 años, de los espacios ubicados en el inmueble" situado entre avenida Pueyrredón y Azcuénaga y calle Junín, colindante con el Centro Cultural Recoleta, la histórica Iglesia del Pilar y, por otro lado, aledaño a la plaza Intendente Torcuato de Alvear.

En caso de que el Poder Ejecutivo otorgue permisos de uso a quienes actualmente ejercen el uso y explotación de locales, el canon se basará en una tasación del Banco Ciudad y "se admitirá la continuidad de los usos (de los permisionarios actuales) por un plazo que no podrá ser menor a 18 meses, hasta tanto se adjudique la nueva concesión".

El canon a pagar por los nuevos adjudicatarios deberá expresarse en Unidades de Compras (UC) de la Ley N° 2095, al momento de la adjudicación, las que se convertirán en moneda de curso legal a la hora de efectivizarse el pago.

El gobierno "deberá garantizar la intervención de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos y/o de los organismos competentes en materia de preservación y restauración". "Las obras de readecuación que realice el concesionario deberán contemplar la concesión cautelar que rige sobre el inmueble".

El proyecto del Jefe de Gobierno prevé sobre aproximadamente 40.000 metros cuadrados de superficie afectada, esto es dos subsuelos, planta baja en tres niveles, entrepiso, tres pisos y azotea que "el concesionario deberá destinar el predio a proyectos culturales, comerciales, gastronómicos y/o recreativos, quedando expresamente prohibido darle destino de vivienda con carácter permanente".

Los fundamentos de las Comisiones de Planeamiento Urbano y Presupuesto expresan que "la magnitud y características edilicias del predio y del edificio existente, y el consecuente monto de las inversiones que el concesionario deberá efectuar en concepto de conservación, readecuación de instalaciones y gastos de explotación en general, que se planifican en función del mediano y largo plazo, resultan determinantes de la necesidad de ofrecer un marco temporal razonable que posibilite su adecuado desarrollo. En ese entendimiento, resulta conveniente para la consecución del interés público comprometido, autorizar al Poder Ejecutivo a otorgar en concesión de uso y explotación y/o de obra pública" el predio mencionado por única vez y por un plazo de hasta treinta años la parte material del inmueble "propiciando la concurrencia del mayor número posible de oferentes que redunde en la mejor oferta posible".

Por Decreto N° 2.984/90 la ex Municipalidad procedió al llamado a licitación pública para la Concesión del rubro Ampliación y Reacondicionamiento del inmueble citado, adjudicándose a la empresa Alto Palermo S.A. mediante Decreto N° 6.091/90. El 13 de febrero de 1.991, se celebró el contrato de concesión que otorgó a la empresa la explotación del área del inmueble correspondiente al centro comercial el cual pasó a denominarse “Buenos Aires Design”, por el período de veinte años. Posteriormente, mediante Decreto N° 867/GCABA/10 y el Acta Acuerdo del 29 de julio de 2.011, se dispuso la prórroga por cinco años, operando el vencimiento el 17 de noviembre venidero.

Vale destacar que la zona se categoriza como distrito “Área de protección histórica (APH) 14 – Ámbito Recoleta”, en virtud de sus valores históricos, urbanísticos, arquitectónicos y simbólicos, conforme lo establecido en el Código de Planeamiento Urbano de la Ciudad de Buenos Aires.

A causa de ello "el inmueble no está afectado al cumplimiento de una finalidad pública ni a satisfacer una necesidad de interés general, funcionando en el mismo el centro comercial denominado “Buenos Aires Design”, destinado a la comercialización de objetos de diseño, equipamiento y decoración, contando además con locales gastronómicos".

 

 

Fuente:Revista Que