La obra para que la Ciudad cuente con el estadio cerrado más grande del país avanza a pasos agigantados, pero los vecinos de Villa Crespo pusieron el grito en el cielo por los cambios bruscos que sufrirá el barrio y fueron a la Justicia para frenar el emprendimiento que gestionó el club en tierras que le cedió el Gobierno. Ahora APRA deberá presentar un nuevo informe que detalle el impacto ambiental.

La historia sobre el predio que el gobierno porteño le cedió en comodato, por 40 años, al Club Atlético Atlanta, en el que se instalará el microestadio cubierto más grande del país, “Buenos Aires Arena”, viene de larga data y arrastra un fin de irregularidades políticas y económicas relacionadas con las maneras en las que se gestó el proyecto, y en cómo se modificaron algunas normas para que la construcción de un microestadio sea viable sin consultar a los vecinos.

Pero esta vez los habitantes de Villa Crespo (comuna 15) no se quedaron de brazos cruzados cuando vislumbraron que tamaña obra modificará de manera radical la fisonomía del barrio y su estilo de vida, además de violar la ley de leyes de porteña.

El microestadio tendrá 28.715 metros cuadrados (11.357,50 m2 más que los del proyecto original), capacidad para 16 mil personas, y no contará con estacionamiento propio. Por esta razón, vecinos autoconvocados, en conjunto con la Fundación Ciudad y el patrocinio del Observatorio del Derecho, realizaron una Acción de Amparo colectivo para solicitar la nulidad de los permisos ambientales otorgados para la construcción y funcionamiento del Estadio Cubierto de Atlanta. Por ahora no tienen respuestas.

Lo cierto es que cuando se construyen estos espacios de grandes magnitudes, se hacen en las periferias de las ciudades (como los estadios Arena montados en Nueva York, Berlín, Madrid y recientemente el de Montevideo) para evitar inconvenientes sociales y ambientales, que suelen generarse por el gran flujo de circulación de personas.

Para este tipo de obra existe una reglamentación, que obliga a que todos los proyectos que superen los 5 mil metros cuadrados deben pasar por una instancia llamada Estudio de Impacto Ambiental, y cuando el proyecto se considera de “impacto relevante” debe pasar por una audiencia pública. Sin embargo, la Agencia de Protección Ambiental (APRA), categorizó la obra "sin relevante efecto ambiental”, y evitó la audiencia pública.

Ahora, la justicia porteña dio curso a un reclamo contra el estadio cerrado que el grupo del diario La Nación y la empresa AEG construyen en un predio del club Atlanta. Desde los tribunales porteños abrieron una convocatoria para que "los interesados" participen en la causa" y exigieron a la Agencia de Protección Ambiental porteña (APRA) un informe que explique la categorización del estadio como "Sin relevante efecto".

 

Fuente:RevistaQue