Primero se pensó en modificar una ordenanza por la vía legislativa  pero finalmente el gobierno de la Ciudad optó por el decretazo y desde ahora nadie va a controlar a las empresas que se ocupan de la higiene de los tanques de agua domiciliarios. Ese control convertía a Buenos Aires en una de las pocas ciudades donde se podía tomar agua sin que significara un riesgo para la salud de los habitantes de los edificios.

Ya no será así: un decreto de Horacio Rodríguez Larreta dispuso un eliminar registros que servían de contralor de la actividad de diferentes empresas. En ese marco, dio de baja el Registro de Actividades de Empresas Privadas de Limpieza y Desinfección de Tanques de Agua Potable.

A través del decreto 344/18 se suspendió este registro y también el de los directores técnicos que se encargan de hacer la tarea de limpieza y desinfección de aquellos espacios donde se aloja el agua potable en cada uno de los edificios de Ciudad.

De esta manera, aquellos que se encarguen de la tarea de higienizar estos espacios en los edificios podrían no ser idóneos. La medida coincide con el intento del oficialismo de que la Legislatura porteña dé de baja la obligatoriedad del saneamiento a los tanques.

La Asociación Empresas de Saneamiento Ambiental y Conservación de Tanques de Agua (AESAC) pidió el voto negativo a los legisladores. Según AESAC, la calidad entre el agua potable que se consume en un hogar es directamente proporcional a la limpieza de los tanques que se encuentran en los edificios.

 

Fuente:Diario z