"En cualquier otro país, la aprobación de Macri no llegaría al 5%. En Brasil, por ejemplo, Michel Temer se fue con un 7% de aval de su gestión". El pronóstico es bastante negro, considerando además que estamos en año electoral, y eso es lo que le preocupa al Gobierno.

El fatídico análisis lo hace Gabriel Torres, un referente de Moody’s que se encarga de la calificación crediticia del país. "El panorama es difícil. El gran tema para nosotros es que la Argentina tiene siempre este tipo de problemas: una enorme volatilidad económica, constantemente entrando en shocks económicos. Volvió a suceder y lo que tiende a pasar es que cada vez que viene un gobierno, cambia todo".

En ese panorama, hay que aclarar que la Argentina tiene una de las peores calificaciones entre muchos países: dentro de la escala, de 21 escalones, estamos en el puesto 15: B2. Las primeras 10 posiciones significan que son naciones con grado de inversión. En nuestro caso, "se encuentra en una calificación de default alta", precisó Torres y recordó que desde la gran cesación de pagos de 2001, la nota del país siempre estuvo por debajo de B2.

"Crecer mucho es mejor que crecer poco, pero crecer con mucha volatilidad es peor que crecer menos pero con menos volatilidad. Esto vuelve imposible tener proyección de largo plazo, y es lo que está pasando", analizó sobre la situación por la que atraviesa el país con la gestión de Mauricio Macri.

 

 

Fuente: Minuto Uno