A dos años del inicio del mandato de Mauricio Macri ya pueden establecerse algunas conclusiones con respecto a la situación oficial del mercado laboral.

 

Los funcionarios del Gobierno afirman que "aumentó el empleo" sin embargo, las estadísticas demuestran que dos tercios de los nuevos puestos corresponden a puestos de trabajo informales y de baja remuneración.

En el caso del sector industrial, se perdieron alrededor de 17.700 empleos en tan solo dos años. Contando las industrias manufactureras, en total son 66.310 los puestos de trabajo destruidos.

Estas alarmantes cifras son consecuencia directa de tres políticas principales implementadas por el Gobierno: en primer lugar, la mínima intervención estatal frente a las situaciones de despidos y cesantías; la apertura de importaciones que ha logrado destruir la industria nacional y caída del consumo interno.

Los datos de crecimiento de los que el oficialismo se jacta corresponden a la incorporación de trabajadores pero en sectores con mayor inestabilidad laboral y menores salarios, según un registro del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Esa es, en realidad, el verdadero "cambio" en la estructura del empleo.

Los sectores que se vieron más golpeados por la acumulación de la caída del empleo fueron el industrial y la hidrocarburífera. En tanto, según la información suministrada por el Ministerio de Trabajo, las provincias más afectadas  son Santa Cruz y Entre Ríos.

En esta línea, dos tercios de los nuevos empleos corresponden a una calidad "precaria" del empleo. El 36,7% del "crecimiento" corresponde a nuevos monotributistas, tan solo el 14,4% de los puestos creados en 2017 corresponden al empleo público. En ese sentido, desde que el Gobierno decidió que los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo sean monotributistas sociales, son considerados parte de ese nuevo empleo precario.