El gobierno de Mauricio Macri está dejando (además del desempleo, la pobreza y la pérdida de la soberanía, entre otras) su propia "pesada herencia", que será difícil de manejar y desactivar en la próxima administración: el exponencial crecimiento de las Leliq, los títulos de corto plazo que emite el Banco Central para llevar adelante su política de regulación monetaria.

El candidato a presidente Alberto Fernández generó revuelo al advertir que no estaría dispuesto a seguir pagando estos títulos, aunque en realidad propuso reducir las tasas de interés, que hoy superan el 62%.

Uno de los temas que más preocupa respecto a las Leliq es que representan una proporción cada vez mayor del volumen de fondos que manejan los bancos. El economista Rodolfo Santángelo, de la consultora Macroview explicó: "Hace décadas que no sucede lo que está pasando hoy. Prácticamente el 75% de los depósitos que manejan los bancos están colocados en el Banco Central, ya sea a través de Leliq, encajes y otros instrumentos".

Esta situación impide que los bancos vuelquen crédito al sector privado, lo que explica la brutal caída que sufrió el financiamiento en el último año. La tasa de interés superior al 60% que paga el Central es casi imposible de mejorar con préstamos a individuos o a empresas.

Las consecuencias más visibles del crecimiento de estos títulos son el análisis del costo cuasifiscal que tiene para el Central. Con un stock superior a $1,2 billones y una tasa de más de 60% anual, implica un compromiso de emisión futura de pesos o de emisión de más deuda del orden de los $750.000 millones por año. El costo financiero para las arcas del Central es gigantesco. La baja en las tasas que propone Fernández sería una posible solución o amortización para este problema.

El otro efecto tóxico es sobre la liquidez bancaria. ¿Cómo hacer para desarmar ordenadamente el stock de Leliq y que esos recursos vuelvan a fluir al sector privado? La respuesta del equipo económico es que para que eso suceda tiene que crecer la demanda de dinero. O sea que aumente el apetito por los pesos y caiga la demanda de divisas.

Santángelo plantea que "estamos al borde de una nacionalización del sistema financiero. Es una situación de emergencia que deberá ser atacada de manera muy profesional por el próximo gobierno".

 

Fuente: Infobae