El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, visitó una fábrica de test para detectar coronavirus sin usar barbijo y obligó a la compañía a desechar la producción.

Pese a los alarmantes números del COVID-19 en su país, que ascienden a más de 2 millones de contagiados y más de 110 mil muertos, Trump continúa con su postura de minimizar los efectos del virus que tiene en vilo al mundo y se atrevió a desafiar los más estrictos protocolos médicos.

El jefe de Estado visitó una fábrica de insumos médicos en Maine donde se realizan test de detección del virus y no se colocó ninguna de las barreras de prevención. Mientras los empleados lucía batas, botas de plástico, gorros, máscarillas y antiparras protectoras, Trump se paseó de traje y corbata y tocó varios elementos de trabajo.

Es por eso que la compañía Puritan Medical Products decidió desechar la producción realizada ese día para evitar riesgos de transmisión de la enfermedad. De acuerdo con la información consignada por USA Today, la empresa no especificó la cantidad total de recursos perdidos, pero afirmó que fue "limitada".

"El funcionamiento de las máquinas de la fábrica es muy limitado hoy y lo producido durante el tiempo en que el presidente recorrió las instalaciones será descartado", afirmó Virginia Templet, gerente de la compañía.

Este no es el primer escándalo por el estilo que provoca Trump, sin embargo, sigue inflexible en su decisión de no usar tapabocas. Su argumento es que  las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan llevarlos pero no obligan a hacerlo.

 

Fuente: El destape