El Gobierno chino decidió volver a la cuarentena estricta en la ciudad de Shulan, provincia de Julin, debido a la aparición de nuevos casos de contagio de COVID-19.

Las autoridades tomaron la drástica decisión ante el temor de un rebrote de contagios de coronavirus. Según los datos oficiales que aportó la agencia Sputnik, la provincia de Jilin confirmó 127 nuevos casos de contagio con la mayor cantidad de pacientes (34) en la ciudad de Shulan.

En este sentido, las autoridades chinas aislaron los edificios residenciales donde fueron detectados los contagios y los casos sospechosos: una vez al día se les envía comida y los artículos de primera necesidad a los residentes de aquellas vivienda. Por otra parte, los empleados de las empresas públicas que viven en esas residencias pueden abandonarlas solo en caso de necesidad laboral y con un permiso de trabajo.

En esa línea, en la ciudad de Baicheng -también ubicada en la provincia de Jilin- decidieron suspender todas las consultas ambulatorias en los hospitales públicos, mientras que los hospitales privados tienen por prohibido recibir a los pacientes con fiebre; si aparece uno, se debe inmediatamente informar de ello a una ambulancia para que le trasladen a un centro especializado.

 

Fuente: El Destape