Ya es sabido que el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba se jacta de ser un provocador que juega siempre en el difuso límite que hay entre sus apreciaciones personales -sobre las que tiene un muy alto concepto- y los intereses de sus clientes. Y en el caso de su cliente estrella, el Presidente Macri, Durán Barba extiende su análisis a una mirada que pretende a la vez ser profunda y revulsiva sobre la sociedad argentina reviviendo los fantasmas del peronismo-antiperonismo en su versión setentista aprovechando la invocación a tal iter histórico sobre la cual el kichnerismo asentó parte de su identidad política en el ejercicio del poder.

Sobre aquel “tesoro” que Durán Barba viene trabajando desde hace más de una década, el consultor encuentra un último giro en la construcción del relato del oficialismo ahora que la economía le agrieta el humor social mucho mas allá que la grieta política. Entonces, radicaliza la conceptualización de los distintos espacios de la sociedad a los que en realidad modula en función de su archiconocida división de los votantes -duro, blando, posible, difícil, imposible- buscando asociar al votante imposible de cambiemos a una idea que lo deje marginado del resto de la sociedad, la violencia. Esa violencia que hasta ahora les había alcanzado con graficar en las actitudes de D´Elia, La Campora, Guillermo Moreno y los piqueteros para marcar el parteaguas, se les revela insuficiente en las encuestas cuantitativas y cualitativas que metódicamente trabaja el laboratorio que comanda junto a Marcos Peña y entonces profundizan el discurso ampliando el universo de los violentos en todo aquel que se exprese como kichnerista, ya sea éste un dirigente, un militante o un simple votante.

Así empiezan a aparecer metódicamente frases y acciones que hasta ahora sólo se habían presentado en boca de los provocadores con banca y/o pantalla en los prolegómenos de la elección legislativa del 2017 (“… el votante de Cristina… produce o vende mercaderías con marcas falsificadas, vive de subsidios, o es parte del millón de personas vinculadas al narcomenudeo…”) y adquieren ya forma de discurso medular de campaña a partir de la entrevista que hace pocos días brindara el consultor a PERFIL dónde directamente afirma que hay una parte de la sociedad que no quiere la democracia, que no quiere ni cree en la libertad de prensa y que arman a la gente en contra del orden democrático(1).

Esta nueva teoría de los dos demonios que auspicia Durán Barba implica que ya no sólo son malos y están por fuera del contrato social los dirigentes del kichnerismo con CFK a la cabeza, sino que todos aquellos que de alguna forma comulguen con tal posición política también merecen ser expulsados del concierto social por su posición antidemocrática y violenta…traducido, no les importa que Cristina tenga un voto duro para ella e imposible para Cambiemos de 35% a nivel nacional, les importa no dejarles ni un centímetro para que el voto difícil o posible (empujado ambos principalmente por la crisis económica) puedan ir para esa candidatura que precisan tanto como le temen. Para ello están dispuestos a que las familias, los vecinos, los amigos, los compañeros de trabajo tilden a los kichneristas de ser parte de Quebracho y adoradores de la dictadura sin luz ni alimentos de Maduro. Están dispuestos, en definitiva, a romper todos los puentes de la sociedad a fin de multiplicar las grietas que le permitan dividir y reinar.

Frente a esto, el desafío de los apuntados también les plantea una grieta de difícil resolución, si salirse de la mira y dejar sin blanco el ataque o chocar de frente contra aquel que -claramente- los invita a tal escenario.

Si no me cree -lo que es plenamente posible- escuche las palabras de Durán Barba interpretadas por  Ernesto tenembaum:

https://radiocut.fm/audiocut/corte-duran-barba/