El último viernes se llevó a cabo la primera Asamblea Feminista para comenzar a pensar cómo será la marcha que se hará el próximo 3 de junio, día en el que se institucionalizó como el “Ni Una Menos”: ese grito que en 2015 movilizó a miles y miles de mujeres en Argentina y en todo el mundo para decir basta a las violencias contra las mujeres, lesbianas, travestis y trans. No es para menos porque la cifra de que en Argentina una mujer muere cada 18 horas sigue dando escalofríos. 

 

Sin embargo, ese rugido se fue transformando. Ese eco que resonó en cada esquina, el “paren de matarnos”, fue mutando, se fue repensando, debatiendo. Porque desde aquel 3 de junio de 2015 muchas cosas cambiaron. 
Este viernes, en el galpón de la Mutual Sentimiento en el barrio de Chacarita, se debatió y se discutió cuáles serán los ejes de la próxima marcha. Y la respuesta fue clara: el eje de la marcha para este 2018 será para que se apruebe la interrupción voluntaria del embarazo debate que se está llevando adelante en Diputados. Pero no sólo eso. Las mujeres que se reunieron en asamblea no dudaron en incluir en los reclamos la denuncia por el plan de ajuste, la precarización laboral y el endeudamiento que propone el Gobierno de Mauricio Macri tras el acuerdo con el FMI. 


Desde el Coletivo Ni Una Menos, la propuesta fue la siguiente:

 

Salir de Plaza de Mayo, pasar por el BCRA Banco Central  y por Tribunales. Terminar con un gran pañuelazo verde en el Congreso bajo la consigna “Al closet no volvemos nunca más, al FMI tampoco. Sin aborto legal, no hay Ni Una Menos. Sin autonomía económica tampoco hay Ni Una Menos. La Justicia patriarcal NO es Justicia. Ni Una Menos. Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”.

 

Según explicó a Argentinos Online la periodista feminista y miembro de Ni Una Menos, María Florencia Alcaraz: “El movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans ha dado un saldo organizativo que se expresa en la construcción unitaria de las asambleas para organizar los paros internacionales y para organizar el próximo 3 de junio y tenemos como desafío dar un saldo legislativo y conseguir la deuda de la democracia, que es también la deuda del Congreso. Uno de los ejes del 3 de junio tiene que ser sin dudas la despenalización y legalización del aborto. Es insólito que en el país de Ni Una Menos, en un país que ha tenido legislaciones de avanzada como la Ley de matrimonio igualitario o la de identidad de género no tengamos la posibilidad de ser soberanas sobre nuestras propias decisiones, sobre nuestros propios cuerpos. Otro de los ejes, tiene que estar vinculado a poder visibilizar el impacto de los ajustes económicos, la reforma laboral y previsional y el endeudamiento en la vida de mujeres, lesbianas, trans y travestis porque sabemos que con un gobierno liberal hay más pobres pero dentro de los pobres las más pobres son las mujeres y las identidades feminizadas. Después, una preocupación muy importante que es protagónica en la agenda de los feminismos de Argentina, tiene que ver con las respuestas judiciales misóginas, discriminatorias de la justicia patriarcal. El caso que condenó a Joe es un ejemplo de esto. No alcanza solamente con un pacto estatal que legisle y le de nombre a las políticas públicas y que de presupuesto, que obviamente sigue siendo una demanda, sino que también necesitamos un pacto social y ese pacto de transformación radical tiene que impregnar las decisiones de los jueces y juezas. Queda pendiente también la absolución de Higui. Así que es importante visibilizar la violencia específica hacia los colectivos trans y hacia la disidencia en general”.