Dijo que el presidente no gobierna para los ricos. Dijo, en un intento de quedar bien con la clase trabajadora, que “el servicio doméstico” es “más importante” que los propios hijos, marido y la literatura. Dijo que hay que admirarlos pero no tanto porque “después paran”. Y dijo que a los chicos un poco de trabajo esclavo no les viene mal.

La diputada nacional y autodenominada “defensora de la República”, Elisa Carrió volvió a demostrar lo que es: una dirigente sin sensibilidad que no sabe de límites.

 

 

Ya había sido titular en todos los medios cuando opinó que quizás Santiago Maldonado no estaba desaparecido porque había un “20% de posibilidades que esté en Chile”. Ahora, la legisladora y vocera de Cambiemos quiso hacer un chiste con una de las violaciones a los derechos humanos más cruel que sufren los niños en todo el mundo.

"A los chicos un poco de trabajo esclavo hay que darles", fue la frase de Carrió en una conferencia que brindó en el Instituto Hannah Arendt, una suerte de búnker político que supo construir en los últimos años. Del evento también participó la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. Sobre la presencia de la mandataria, precisamente, Carrió aseguró la "quiere" y siente "que es un fruto importante del árbol de la Argentina".