De Narváez está de regreso en la política, y se muestra con claras intenciones de invertir en el armado de una lista de cara a las elecciones del próximo año para poder enfrentar a Macri.

Los primeros indicios surgieron en el mes de febrero, cuando se reunió con un grupo de personas y manifestó sus planes de armado de una alternativa política para poder enfrentar a Cambiemos.

Su principal función sería la de financista del armado político, y su finalidad principal la de poder dañar la imagen del actual presidente Mauricio Macri con quien mantiene una enemistad de larga data.

Sucede que la competencia entre Macri y De Narváez no sólo se ciñe a la política, sino también a los negocios.

La última aparición pública de ambos juntos fue en un encuentro en Olivos donde De Narváez anunciara la venta de parte de sus acciones de la marca de indumentaria Rapsodia al fondo de inversión L. Catterton.

Viviendo parte en Argentina y parte en Estados Unidos, los planes de Francisco de Narváez apuntan a un armado en la provincia de Buenos Aires y una eventual proyección nacional.

Una de las figuras a las que apunta es a la de Marcelo Tinelli, a quien ve con proyección presidencial, quizás emulando el recorrido de Macri, del fútbol a la política, en su caso desde el club Boca Juniors y en el caso de Tinelli desde San Lorenzo.

Por otro lado se menciona la figura de Facundo Manes: el prestigioso neurólogo se habría ido de Cambiemos en muy malos términos tras el cierre de listas para las elecciones de medio término del año pasado, ya que Manes, quien tenía cerrada su candidatura para diputado nacional, cerca de María Eugenia Vidal, fue desplazado por resquemores con la UCR, partido miembro de la alianza Cambiemos.

Incluso en una entrevista reciente, Manes se refirió al actual Gobierno, sentando una clara posición: “Necesitamos tener un propósito de país. Hoy no sabemos cuál es el objetivo a mediano plazo. ¿El propósito de este país cuál es?, ¿bajar la inflación? Yo quiero vivir en un país que tenga otro propósito”.

Y agregó: “De diez chicos, cuatro tienen malnutrición. La mitad de los chicos viven en la pobreza. De cien chicos que entran a la primaria, la mitad abandona cuando llega a la secundaria y de los que se reciben sólo la mitad comprende un texto. Nosotros tenemos un país que no sabe leer, que no come bien”.

En dicha cena llevada a cabo en el mes de febrero, De Narváez habría deslizado que él no será parte de las listas.