El año electoral viene cargado de dolores de cabeza para la gobernadora bonaerense.

Tras la negativa oficial de ir por una candidatura presidencial, María Eugenia Vidal debe pelear la reelección enla provincia y, para colmo de males, atada de pies y manos a la boleta de Mauricio Macri que hoy por hoy no goza de buena salud.

La gobernadora se sabe débil: el peronismo guarda un as en la manga que puede arrebatarle su deseo de ser reelecta.

Según afirma La Nación: "la especulación que circula en los cuarteles opositores -y que Sergio Massa llegó a comentar en público- es que el peronismo bonaerense presente un candidato a gobernador de consenso que vaya pegado a las boletas presidenciales del kirchnerismo, por un lado, y de Alternativa Federal, por el otro. Semejante jugada le pondría una cima casi inexpugnable a la gobernadora".

Si bien la jugada puede ser difícil de concretar en términos políticos, por el momento no hay nada que lo imposibilite en términos legales.

Esta "amenaza" enciende las alarmas en el gobierno bonaerense. Para impedirlo, Vidal planea un decretazo para esta misma semana que consistiría en reformar el decreto 443/2011, que establece que a la hora de conformar las alianzas electorales "pueden establecerse acuerdos de adhesiones de boletas de diferentes categorías para las elecciones generales".

La intención de Vidal es que el presidente Mauricio Macri firme el decreto por el cual  "la gobernadora quede facultada para convocar los comicios bonaerenses (y adaptar a la par la legislación provincial)", señala La Nación.

 

Fuente: La Nación