Corrían los primeros días de abril de 2017 y la localidad de Comodoro Rivadavia se veía azotada por una brutal inundación que dejó 8 mil evacuados y pérdidas millonarias.

En ese momento el viceintendente de la ciudad Juan Pablo Luque fue replicado en medios nacionales cuando afirmaba que "Comodoro pasó de ser una zona de emergencia a desastre debido a que se incrementaron los milímetros de agua caídos ayer y durante la madrugada" mientras las imágenes de lo que allí sucedía recorrieron todo el país.

Como siempre, cuando las aguas bajan, el foco periodístico se corre y las víctimas quedan solas con su miseria.

Sin embargo, las memorias de ese trágico suceso volvieron este año cuando en declaraciones a un medio periodístico el secretario de Planificación Territorial y Coordinación de Obra Pública de la Nación, Fernando Álvarez de Celi, aseguró que en 2017 el viceintendente Luque le había presentado dos facturas de la firma de desobstrucción de cañerías y cloacas Forever Pipe (de la familia Caputo): una por $ 37 millones y otra por $ 23 millones. “Como no reunían los requisitos de transparencia en la contratación con el Estado, le dije que Nación no las iba a pagar y, efectivamente, nunca las pagamos”

Las declaraciones de Álvarez de Celi no cayeron en saco roto y Luque no tardó en responderle que iniciaría acciones en su contra.

El cruce mediático generó que el fiscal Héctor Iturrioz comience una investigación para determinar la comisión de un delito respecto a las facturas presentadas por Luque.

Lo cierto es que quien busca encuentra, y mientras esa investigación está en curso, lo que ha salido a la luz hasta ahora, y ha indignado a varios vecinos de la zona,  fue que trascendió que durante los peores momentos del temporal de 2017, el viceintendente, envío máquinas viales municipales a su casa para poder cuidar que no le ingrese agua a su casa, mientras la ciudad se destrozaba. 

Por estos días Juan Pablo Luque tiene la cabeza puesta en su candidatura a Intendente de Comodoro Rivadavia, localidad en la que ni siquiera vive, ya que reside en una villa balnearia llamada Rada Tilly, reconocida por el alto poder adquisitivo de quienes habitan en la misma, donde sin ningún tipo de pudor, el candidato vive en una mansión de dimensiones inexplicables.

 

La casa de Juan Pablo Luque en Rada Tilly