Mientras en Argentina las bajas temperaturas complican las cosas, en España las esperanzas que traía el avance de la primavera y la llegada del verano con altas temperaturas, se fueron desvaneciendo ya que el coronavirus no se debilitó como se esperaba.

En muchos países que están transitando el verano en Europa, una segunda ola de contagios de covid-19 preocupa a todos, ya que como muchas enfermedades respiratorias son estacionales, algunos expertos esperaban que el coronavirus se comportara igual.

En su momento, muchos científicos explicaban que el virus está recubierto por una capa grasa externa, la membrana lipídica, que suele degradarse por las altas temperaturas. Además, los rayos UV del sol matan muchos virus.

Sin embargo, hay otros factores que superan estas hipótesis sobre la llegada del verano, ya que el nivel de inmunidad del coronavirus es mucho más bajo que el de otras enfermedades, lo cual complica las cosas en el mundo entero.

“La falta de inmunidad de la población termina siendo el factor clave que impulsa la propagación de nuevos virus como el SARS-CoV-2. Este factor se sobrepone a cualquier señal del clima. Cuando todos son susceptibles a contraer un nuevo virus, puede propagarse muy bien, sin importar las condiciones climáticas”, dijo a Gizmodo Rachel Baker, investigadora de la Universidad de Princeton y autora de un estudio sobre la estacionalidad del coronavirus.

Según explican los expertos, en unos años la inmunidad de la población crecerá y el coronavirus podrá convertirse en una enfermedad estacional, como la gripe, explica la experta Baker.

Además, otro factor que complica las cosas es que las temperaturas elevadas en lugares muy calurosos provocan que las personas se queden en sus casas o interiores con aire acondicionado, sin ventilación, lo cual hace que las gotas de los virus vivan por más tiempo.

En otros países se ha demostrado que la reapertura de bares, la relajación en la distancia física y la apertura de fronteras son determinantes más fuertes que las altas temperaturas del verano para luchar contra el virus.

“Siempre que haya personas que se agrupen en interiores, sin practicar medidas de distanciamiento social, deberíamos esperar que este virus se propague con facilidad”, dice Rachel Baker.

Ante esto, los científicos están preocupados por el bajo efecto que tiene el calor en el virus y que la llegada del otoño y las bajas temperaturas, vuelvan a generar más contagios y rebrotes de coronavirus.

 

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