A horas de comenzar la cumbre del G20 en Buenos Aires, donde los principales líderes del mundo se encontrarán para lograr acuerdos tanto multilaterales como bilaterales, el Centro de Estudios de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un informe  titulado "Cumbre del G20 ¿negocio para la Argentina?" .

En el mismo se destaca que el G20 permitió en otros momentos instalar la discusión sobre la necesidad de un marco para las reestructuraciones de deuda de los países. De hecho, en el G20 de 2014, se mencionó en el comunicado final de la cumbre “el progreso realizado en el reforzamiento de la disciplina y la previsibilidad de los procesos de reestructuración de la deuda soberana”, junto con un punto referido a “Asuntos para mayores acciones”, donde se indican “los retos que plantean los litigios y con el fin de reforzar el orden y la previsibilidad de los procesos de reestructuración de las deudas soberanas”.

Sin embargo plantea que, esta cumbre encuentra a nuestro país estrechamente ligado a los lineamientos del FMI, lo que se refleja en un limitado margen de maniobra que hace poco esperable planteos innovadores o discordantes de la hegemonía mundial. En este mismo sentido, la reciente frase del Ministro Dujovne (“esto nunca se había hecho en la Argentina sin que caiga el Gobierno”) parece mostrar el verdadero objetivo del Ejecutivo Nacional: cumplimos con el ajuste del FMI y seguimos gobernando. 

En el mismo sentido que lo mencionado anteriormente, plantea que las posiciones pre acordadas de varios países emergentes permitieron, en otras cumbres,
la discusión sobre los paraísos fiscales, la necesidad de regulaciones e incluso las críticas a la economía financiera actual y el impacto sobre estos países. En 2009, por caso, en el marco de la crisis financiera internacional, lograron que el G-20 reemplazara al G-8 como el principal escenario de discusión en materia económica, y China, India y Brasil serían miembros permanentes y obtendrían una mayor representación en la estructura del
FMI. Es difícil imaginar estos debates en la reunión actual.

Un dato no menor es la guerra comercial entre EEUU y China le da marco general al actual encuentro. La Argentina, como presidente del G20, solo atina a ser un espectador de tales discusiones. Vale mencionar que recientemente se llevó a cabo la cumbre de APEC (Foro de Cooperación Asia-Pacifico) que cerró sin acuerdo final justamente por la disputa entre estos dos gigantes. Mike Pence, el vicepresidente estadounidense, amenazó a China con más aranceles si no modifica su política comercial a lo que el presidente chino, Xi Jinping, contestó acusando a EEUU de ser “contrario a las leyes económicas y al sentido de la historia.

En el orden regional, la relación comercial con Brasil parece no mostrar un devenir atractivo. Jair Bolsonaro, recientemente electo presidente, no vendrá a la cumbre y ha manifestado poco interés en la relación comercial con nuestro país.

Argentina ha planteado tres ejes estratégicos para el ejercicio de su presidencia: el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y un futuro alimentario
sostenible. En estos aspectos, y a nivel local, Argentina no recorre el camino de la inclusión, sino todo lo contrario: se visualiza una considerable pérdida de puestos de trabajo y junto con ello se instalaron debates para “modernizar” convenios colectivos con el único objetivo de flexibilizar derechos laborales, el ajuste en la obra pública difícilmente logre cumplir con el objetivo de “infraestructura para el desarrollo” y la desregulación de los precios de los alimentos –junto con el desarme de organismos de control como el SENASA- hacen dudar de la existencia de planificación local para un futuro alimentario sostenible.

El informe del CEPA hace una evaluación de la relación de la Argentina con el resto de los paises del G20 y arroja datos muy interesantes, entre ellos referidos al comercio:

 

 

Como se observa, el peso tanto en exportaciones como en importaciones de los países del G20 en relación a la Argentina resulta muy significativo. En particular,  se concentran en Brasil, China y EEUU.

El estudio demuestra que  hubo un incremento de las importaciones en el orden del 15% y una disminución de las exportaciones en un 10%, lo que sigue incrementando el saldo negativo de nuestra balanza comercial en relación con esos paises.

Así mismo el CEPA sostiene que Argentina tiene centralidad en este encuentro del G20 sólo por su carácter de anfitrión, ya que incluso las decisiones que se adopten en el marco del mismo no tendrán incidencia sobre el desarrollo de las políticas económicas locales, que han sido diseñadas y controladas por el FMI y su único fin es la estabilización macroeconómica mediante un severo ajuste fiscal, tal como reconocen los mismos funcionarios del organismo.

Fuente:CEPA