El caso de la nena de Jujuy que fue obligada a parir tras ser violada despertó muchas polémicas: famosas “provida”, como Amalia Granata, impulsaron la campaña para “salvar” a la beba nacida, la bautizaron mediáticamente como “Esperanza” y cuando murió no tuvieron ningún tipo de reparo en exigir el cuerpo para darle “cristiana sepultura”, sin importarles el consentimiento de la madre; incluso el gobernador Gerardo Morales primero salió a anunciar que “una familia importante” quería adoptar a la beba y luego, cuando falleció se arrepintió de lo ocurrido y reconoció que el aborto debería legalizarse.

 

Este tipo de planteos se extendieron en el tiempo y hoy el diario de la familia Mitre, que está en manos de los Saguier, publicó una columna de opinión sobre lo “madrazas” que en realidad pueden ser las nenas violadas.

 

Se basan en testimonios de chicas que fueron madres a los 12 o 14 años y enfatizan que: “El relato de estas realidades mueve a reflexionar sobre lo que es natural en la mujer, lo que le viene de su instinto de madre, lo que le nace de sus ovarios casi infantiles. "Nadie me lo saca", afirmarán aferradas a la vida engendrada en sus vientres”.

 

“Encarnado, corporizado, ese instinto vital de preservación arrasa con todo lo que se ha dicho y escrito desde una teoría reñida con el derecho a la vida. Despedaza el pañuelo verde, al error inducido del "yo decido sobre mi cuerpo", al feto como desprovisto de vida, entre otras denominaciones eufemísticas creadas para bajar la carga emocional que encierra decir que hablamos de un hijo desde el minuto de la concepción, de un bebé por nacer que se desea eliminar asesinándolo”, plantea La Nación en su nota editorial.