Salta tuvo que aceptar, a la fuerza, reglamentar el aborto no punible para víctimas de violación, embarazos riesgosos y los que, por alguna razón, estén avalados por la Justicia. Pero la realidad es que se trata de una provincia donde obligan a parir a nenas de 10 años y tanto su gobierno local como la mayoría del arco político y buena parte de la población abraza al conservadurismo, está cercano a las corrientes como el Opus Dei y lejos de todo tipo de revolución feminista que se quiera imponer. Por eso la postura de Isabel Macedo, la “primera dama salteña”, no asombra a nadie.

En una entrevista concedida a LA NACIÓN, Macedo enfatizó que no formaría parte de la colectiva Actrices Argentinas porque no comparte “las maneras”. “No quiero ahondar tanto. Gracias a Dios, en este lugar puedo tratar de mejorar algo. Cuando sentís que podés darle la mano a una mujer para que tenga un microcrédito es empoderarla, es hacer que entienda cómo es tener plata en la mano, no depender de nadie, no quedarse con alguien que la maltrata porque ya puede trabajar”, agregó la mujer que hoy hace campaña junto a Juan Manuel Urtubey, el dirigente que se autopostula como el candidato que llega para romper “la grieta” entre el kirchnerismo y el PRO.

En esa línea, opinó también del #MetooArgentino: “Me parece bien la visibilización. Hay que ser respetuoso con la manera en que cada uno tenga de decirlo, porque no podés ponerte en el lugar del que sintió tanto dolor. Sí, en cambio, podés hacer todo lo posible para que eso no suceda. No da todo igual. No es tan grave una cosa como la otra”.

Mientras todas las mujeres, actrices y no de otros ámbitos, se solidarizan y militan la causa de Thelma Fardin, quien dijo ser víctima de violación por parte de Juan Darthés, Macedo planteó tibiamente: “Pienso que si tuvo la necesidad de decir lo que le pasó, porque fue horroroso, me parece bien que lo comparta, que lo diga si a ella la tranquiliza”.