En la tarde del  domingo, un grupo de pescadores observó en el Río Uruguay, frente a la costa de Salto (Uruguay) y Concordia (Argentina), una anaconda de gran tamaño desplazarse río abajo.

El animal se aproximó a la costa y se movilizó por el río hasta que lo perdieron de vista.

 


 

Según especialistas, estos casos se deben al ciclo reproductivo de la anaconda amarilla, que transcurre desde comienzos de la primavera hasta fines de diciembre: en ese sentido, remarcan que es inofensiva, no es venenosa, y piden protegerla por su estado de vulnerabilidad.

 

Probablemente el reptil, también conocido como anaconda amarilla o boa curiyú, haya llegado desplazándose sobre todo por medio de islas de camalotes.

 

Es un animal grande que mide hasta cuatro metros de longitud. Mata a sus presas por constricción, envolviéndolas y apretándolas.

 

Aunque popularmente se cree que estos animales son peligrosos para el ser humano, la Eunectes notaeus se alimenta principalmente de peces, yacarés, garzas, coipos, tortugas, carpinchos, coatíes, comadrejas y venados. Espera a sus presas sumergida en el agua, entre la vegetación, preferentemente camalotes.

 

El animal que es conocido como curiyú. Los guaraníes la llamaban Mbói Kurijú, una de las deformaciones del nombre «curú tijú» (que significa «espuma en la garganta»).

 

La curiyú, cuyo nombre científico es Eunectes notaeus, es el más grande de los boídeos argentinos. Puede llegar a medir 4 metros y a pesar unos 30 kilos. Este reptil se distribuye en la cuenca media de los ríos Paraná y Paraguay, desde el este de Bolivia y sur de Brasil hasta Formosa, Chaco, Corrientes, norte de Santa Fe, norte de Entre Ríos y sur de Misiones.

 

Habita, principalmente, en los ambientes de humedales (lagunas, esteros, bañados, cañadas y valles de inundación), siempre en proximidad de las cuencas de los ríos.

 

Logra la madurez sexual entre los cuatro y los siete años de vida. Cuando está apta para reproducirse, la gestación dura de cuatro a seis meses.

 

Tiene entre doce y cuarenta crías por vez. Estas víboras pueden ser caníbales, lo que significa que llegan a matar ejemplares de su propia especie para alimentarse.

Fuente: Misiones Online