Quizás necesitemos el Cono del silencio, pero sería más gracioso que efectivo como sabemos. Tampoco a Maxwell Smart, la 99 ni al Jefe, ciertamente. Aunque no sobrarían; de hecho, hasta podrían ayudarnos a resolver otro misterio de espías. Porque parece que los aliens nos están espiando. Y llevarían años recabando información sin que nosotros lo notemos. Hasta ahora, claro. 

No es un chiste, aunque cause gracia. Se trata de la, al menos extravagante, teoría de un físico norteamericano e investigador del SETI, llamado James Benford. El científico planteó que los aliens estarían utilizando los denominados cuasisatélites para observarnos subrepticiamente.

La controvertida investigación se publicó en The Astronomical Journal y sugiere que los extraterrestres vigilan desde hace años a la Tierra a través de sondas robóticas ocultas en esos particulares cuerpos celestes.

Un cuasisatélite es un tipo de roca espacial que traza una órbita estable alrededor de nuestro planeta. Por ahora se conoce la existencia de nueve de ellos, pero podrían ser muchos más.

Benford está convencido de que habitantes de otros planetas utilizan toda su tecnología para espiar a los humanos. Aunque cree que sus intenciones no son hostiles, sino que, según afirma, esperan que nuestra civilización los contacte, para “entablar una conversación en tiempo real”.

Estos cuasisatélites se acercan mucho a la Tierra una vez al año, mucho más cerca que cualquier otro cuerpo que no sea la Luna. Según Benford, tienen todos los recursos que podrían ser útiles para el espionaje extraterrestre: materiales, energía solar constante, un asentamiento firma y un lugar ideal para estar escondido. “Básicamente están girando alrededor del sol a la misma velocidad que la Tierra, y están muy cerca”, explicó Benford a Live Science.

El investigador independiente de SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, en inglés) propone que estos cuerpos escasamente estudiados sean observados para ver si en ellos existe alguna sonda alienígena, que a su juicio podrían ser más antiguas que el propio ser humano. Benford bautiza como lurkers estas sondas, que deben ser robóticas, como nuestras sondas Voyager.

Para hacer contacto, Benford propone enviar pequeñas naves espaciales, lo que “sería relativamente barato y fácil”. Aunque tampoco descarta el uso de telescopios ópticos y de radios para comprobar que los extraterrestres nos vigilan.

Este investigador cree que algunas pueden ser tan antiguas que ya hayan agotado su fuente de energía, por lo que se trataría de artefactos de "arqueología extraterrestre".

Un candidato ideal para ser investigado es el cuasisatélite 2016 Ho3, que es el más pequeño, estable y cercano a la Tierra de los que se conocen. China ya ha mostrado su intención de sondearlo.

El viejo truco de espiar al vecino... intergaláctico.

 

Fuente: Clarín