El presidente de Chile, Sebastián Piñera, presentó un conjunto de medidas para una "agenda social de unidad nacional". Sin embargo, el discurso ignora en cierto punto el profundo trasfondo social de las problemáticas y los reclamos; y continúa remarcando su preocupación por el orden público.

Antes de anunciar las propuestas, Piñera hizo un mea culpa: “Es verdad que los problemas se acumulaban desde hace muchas décadas y que los distintos Gobiernos no fueron ni fuimos capaces de reconocer esta situación en toda su magnitud. Reconozco y pido perdón por esta falta de visión”, remarcó.

 

 

Los anuncios incluyen un aumento de las pensiones y del aporte estatal al fondo previsional, la creación de un seguro para enfermos que no pueden pagar su tratamiento y una reducción en el precio de los medicamentos; la creación de un ingreso mínimo garantizado; la anulación de los aumentos de tarifas de electricidad, la creación de un impuesto a la riqueza, una reducción en el salario de los congresistas, la creación de una Defensoría de Víctimas, una mejora en la distribución de ingresos entre municipios probres y ricos, y un plan de reconstrucción para la infraestructura dañada por la protesta.

Anteriormente, Piñera convocó a una reunión con líderes de distintos partidos políticos chilenos. Buena parte de la oposición chilena rechazó la convocatoria. Mientras tanto, la protesta recrudece con nuevas movilizaciones y llamados a huelga para los próximos días.

Si bien las protestas comenzaron por el alza de la tarifa del subte (medida que fue finalmente suspendida), han ido derivando en un movimiento mucho mayor, que puso en discusión otras demandas sociales. El germen de las manifestaciones estuvo del lado de los estudiantes, que organizaron la primera "evasión masiva" (salto de molinetes para evitar el pago del boleto) el pasado 7 de octubre. Sin embargo, el grueso de las manifestaciones no cuenta con un liderazgo marcado, sino que están formadas por una amplia diversidad de sectores sociales y políticos.

Por otra parte, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el sindicato más poderoso de Chile, y otras 18 organizaciones sociales convocaron a huelgas y movilizaciones para el miércoles y jueves.

 

Fuente: Página 12