Una precisa combinación entre los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales parece ser la estrategia que el presidente Donald Trump aplicará en las próximas elecciones estadounidenses. ¿Y por qué no hacerlo si fue lo que le garantizó la victoria el año pasado?

Mediante un comunicado de prensa, y rompiendo el récord que había marcado Barack Obama cuando anunció su candidatura unos 582 días antes de los comicios, los republicanos confirmaron a 980 días quién será el jefe de campaña de Trump.

Se trata de Brad Parscale, una garantía de que los spots y anuncios invadirán las redes sociales. De hecho, se podría decir que con este cargo, Parscale logró un ascenso, ya fue el encargado de las redes pero se ve que esta vez quieren darle más protagonismo.

 

 

Considerando que la primera acción de este profesional de la comunicación dentro del equipo del presidente fue invertir grandes cantidades de dinero en publicidad en Facebook (superando al final de la campaña los 90 millones de dólares totales), se estima que ahora todo ello será reforzado y tendremos más presencia de Trump en las redes sociales.

Conocer al potencial votante -como al rival más feroz, por supuesto- mediante encuestas e interacciones en Twitter, Instagram y Facebook parece ser el primer objetivo de un presidente que quiere continuar frente de la Casa Blanca.
 


No todo son flores
 

La campaña de Trump, que seguramente contará con el apoyo de influencers y celebridades, deberá hacer frente a una contra campaña en las redes sociales. 
Una de las cuentas más destacadas en esa travesía es @stopTrump2020, que en realidad nació años años atrás y que ahora concentra su energía en quitarle votos al actual presidente para que no sea reelecto. 

Además, de la misma manera en que tiene artistas, deportistas y periodistas que lo apoyan, Trump cosechó una gran lista de opositores que están dispuestos a colaborar en que baje la imagen pública del mandatario.