José María Buljubasich tiene 49 años y es un ex arquero argentino, que tuvo tres pasos por Rosario Central y uno por River. En el Millonario estuvo en la temporada 2002-2003, con Manuel Pellegrini como entrenador.

"Llegué a River en julio de 2002, ya se había ido Ramón Díaz y estaba Pellegrini. Estaba sin club, el arquero titular era Comizzo, Costanzo se recuperaba de una rotura de ligamentos y en la pretemporada Lux se fracturó la mano y se ve que ahí salieron a buscar otro arquero. Manuel tenía una forma muy buena de relacionarse con el grupo, y también una idea muy clara de fútbol que pretendía. Siempre le agradeceré esa chance que me dio. Mantuve el contacto con el tiempo, nos hemos juntado cuando vino a Chile, me parece una gran persona y un gran entrenador", dijo en una entrevista con La Nación.

Además, sobre su paso por el club de Núñe, agregó: "Mi sensación no es positiva. Si tomás las estadísticas, mi campaña no fue mala, pero si uno termina eliminado en cuartos de Libertadores con una goleada y es responsable en un par de goles, no hay nada que hacer. Nunca busqué excusas, y la sensación que quedó es esa y contra las sensaciones no se puede ir, hay que aceptarlas y listo. En la ida contra el América había tenido un gran partido y ganamos 2-1, pero la historia terminó con el 1-4 en Cali. En River, cuando me lo merecí, jugué y cuando cometí errores, salí, así de simple. Aquel 1-4 en Colombia fue mi último partido y ya no atajé en las fechas finales del Clausura que terminamos ganando en Bahía Blanca".

Por otra parte, sostuvo: "Los arcos miden todos iguales, lo que se mide distinto es la trascendencia y la repercusión de atajar en esos arcos, ahí está la diferencia. Cuando uno ataja en un equipo grande, el margen de error es mínimo, y cualquier falla se magnifica; hay que aprender a convivir con eso".

Cuando le consultaron sobre su salida, Buljubasich reveló: "Acepté la decisión del entrenador (Pellegrini), pero al mismo tiempo perdí la ilusión, estaba decepcionado conmigo mismo. No había cumplido con lo que quería hacer, y fue una especie de autocastigo que me impuse. Tenía el pase libre, esperé a ver si aparecía algo que me motivara y, como no aparecía, uno también empieza a perder confianza en sí mismo. El fútbol tiene mucho de ilusión, de ganas, de confianza. Y dejé".

Por último, eligió al mejor arquero del mundo y también del fútbol argentino, tanto en la historia como en la actualidad. "Neuer en el mundo, lamentablemente lo sufrimos. En Argentina, después de Fillol y Pumpido no vi uno que se destacara por sobre el resto. Chiquito Romero fue indiscutido en la Selección, pero no jugaba en su club. Y hoy no veo una gran diferencia entre Armani, Andrada o Martínez, eso no quiere decir que sean malos, eh, para nada, pero son muy parejos", cerró.

 

 

Fuente: TNTsports.com