El miércoles será un día clave. Por primera vez en la historia, diputados y diputadas del Congreso de la Nación votarán que se garantice o no el aborto Legal, Seguro y Gratuito en nuestro país. El famoso “poroteo” está absolutamente cerrado y reñido. Los más favorables dicen que se gana, por poco, los menos favorables dicen que no sale, también por poco. Son horas decisivas de mucho cabildeo, de reuniones, de llamados, y obviamente de mucho “apriete”. Ya fueron varios los diputados que denunciaron públicamente que sufrieron escraches no solo ellos, sino sus hijos en las escuelas, llamados de los curas y obispos de sus provincias. El miércoles será una sesión reñida, agitada. Pero todo eso será-o no-una anécdota. El feminismo ya ganó salga o no salga la media sanción de diputados el próximo miércoles. El movimiento de Mujeres que viene creciendo desde el 2015 no es una moda ni un grupo espasmódico. El feminismo es un movimiento que está cambiando generaciones y matrices de pensamiento.

 

 

 

 

Y el mejor ejemplo son los pibes y pibas de las escuelas. El pañuelo verde de la Campaña por el Aborto Legal está en la mayoría de las mochilas. Pibes y pibas que están entrando o atravesando la adolescencia llevan una tela que los identifica, una contraseña que los hace mirarse en la calle, un código común que es una declaración de principios. Son esos pibes y pibas que decidieron hacer asambleas en sus escuelas para tomarlas de manera pacífica de cara a este miércoles.

 

Así lo expresaron en un comunicado en conjunto:

 

Les estudiantes de colegios secundarios somos un sector protagonista en la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito. No estamos dispuestas a que decidan sobre nuestros cuerpos. El embarazo adolescente no deseado crece todos los días en nuestras aulas y la respuesta que nos dan es la penalización y clandestinidad del aborto o la maternidad obligatoria. Y aún si quisiéramos llevar a término estos embarazos, las escuelas no están preparadas para garantizar el cuidado de nuestros hijes y la continuidad de nuestra cursada.

 

Desde hace mucho tiempo nos pusimos los pañuelos verdes en las mochilas, y asumimos el compromiso de dar dentro de nuestras escuelas las respuestas que no nos da el gobierno. Hemos realizado jornadas de capacitación en ESI, hemos discutido con la comunidad educativa la aplicación de protocolos frente a casos de violencia de género y discriminación sexual, y hemos acompañado a aquellas personas que han decidido abortar para que puedan hacerlo de la manera más segura posible”.

 

Entonces ¿será una derrota si eventualmente los diputados y diputadas no voten a favor de la Legalización del Aborto? ¿Será una derrota que por unos pocos una sociedad tenga que seguir viendo a mujeres morir en abortos clandestinos? ¿Será una derrota si por cinco, seis, siete diputados y diputadas se sigue retrasando una política de salud pública que cambiaría radicalmente la vida de todas las mujeres? Definitivamente no. Porque lo que pasó en estos dos meses de debate en comisiones, porque los más de 700 expositores que pasaron por el Congreso, porque los pibes y pibas que se hermanan con las pioneras que hace más de treinta años vienen gritando que el aborto existe pero que debe ser legal, ya no tiene vuelta atrás. Hay una sociedad que les está gritando en la cara a sus representantes que estén a la altura, que no miren para el costado, que los abortos existieron, existen y existirán. Pero también les están diciendo que esta historia no termina acá. Que si no son ellos serán otros, porque el feminismo ya ganó, aunque ellos no quieran verlo.