Durante la mañana de hoy se dio a conocer una resolución emitida por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), la cual insta a los jueces a no involucrar a la central de espías en investigaciones que no tengan que ver con anti-terrorismo, ataques informáticos y prevención de los mismos o amenazas al orden constitucional o la paz.

La decisión viene de la mano de la interventora designada por el nuevo gobierno, Cristina Caamaño, y marca fuertes límites en las solicitudes que los magistrados puedan hacer a la AFI. La agencia se transformó en los últimos años en un negocio millonario y en un instrumento de persecusión y extorsión tanto contra imputados en diferentes causas como contra referentes opositores.

En los pocos días que Caamaño lleva en la AFI ya se encontró con numerosas sorpresas que, en realidad, no son sorpresas. En una de las dependencias había, sin inventariar, valijas para realizar escuchas, aparatos para espiar, para fotografiar manifestaciones sin ser vistos y una gran cantidad de herramientas no oficializadas. Se encontró instrumental para irrumpir en computadoras, para instalar micrófonos, crear programas espejo para captar los mensajes de texto en un determinado celular, programas para crear virus y robar información así como sistemas para "tomar" en forma remota algún teléfono.

La resolución de Caamaño será publicada en los próximos días en el Boletín Oficial. En la letra fría dice: "establecer que los medios técnicos y humanos de esta Agencia Federal de Inteligencia se aboquen al estricto cumplimiento de las funciones primordiales de producción de inteligencia nacional e inteligencia criminal referida a delitos de terrorismo, federales complejos y contra los poderes públicos y contra el orden constitucional. Disponer la reducción al mínimo de los casos posibles de su participación como auxiliar de la Justicia".

Así formulado, parece elemental que la AFI se dedique a lo que debe dedicarse y no a otras cosas. Pero la resolución da a entender que detrás de esa participación como auxiliar de la Justicia hubo muchísimas otras cosas.

 

Fuente: Página 12