Este jueves por la mañana los abogados de Nahir Galarza, que ahora se prepara para rendir exámenes en la carrera de abogacía, presentaron el recurso de apelación ante la Cámara de Casación Penal de Paraná. Los miembros de la defensa técnica de la joven condenada a prisión perpetua enviaron un petitorio formal en el que dicen, entre otras cosas, que los jueces no analizaron las pruebas como corresponde.

Los abogados José Ostolaza y Horacio Dargainz hicieron su presentación en contra de la condena del Tribunal de Gualeguaychú dictada el 3 de julio pasado.

El pedido se basa en dos cuestiones, según explicaron los letrados. Por un lado hablan del análisis arbitrario del Tribunal y dicen que no encuadró el hecho dentro de la ley de violencia de género. Por otro lado cuestionan que los jueces no analizaron correctamente la supuesta violencia física que el joven, afirman, ejerció sobre Galarza.

En el petitorio se pide básicamente que se anule la sentencia, algo que ahora la Cámara de Casación Penal de Paraná deberá definir y que tendrá una respuesta para antes de fin de año. En el caso de que se rechace el pedido, la Defensa volverá a apelar, en este caso al Superior Tribunal de Justicia, que demora otros seis meses en resolver.

Nahir se encuentra detenida desde el 2 de enero de este año en la Comisaría de la Minoridad y la Mujer en la ciudad de Gualeguaychú. Continúa con sus estudios de abogacía, que cursaba desde antes del crimen. Cuentan quienes están cerca de ella que está en pleno proceso preparatorio para rendir varias materias del segundo año de la carrera en la Universidad de Concepción del Uruguay.

Para eso solo resta definir que el decano de la Universidad le indique las fechas y determine las dos opciones que tiene: una es si debe ir a rendir a la facultad o, en cambio, que los profesores titulares de cada cátedra se trasladen a su celda para tomarle examen. Los allegados a Nahir evalúan con mejores ojos la segunda opción. Es que según dicen aún se teme por su integridad física y la posibilidad de un linchamiento social.

 

Fuente: Clarín