No hace falta demasiado: solo un par de binocurales y muchas ganas de aprender a disfrutar de la naturaleza, de la vida salvaje que tenemos a solo un par de kilómetros de la ciudad.

La conciencia por el cuidado del medioambiente alcanza a diversos sectores y promueve acciones más ligadas a la observación y a la protección de la naturaleza. Por eso el avistaje de aves encaja a la perfección, gana más adeptos y se transforma en el país y en Córdoba, especialmente, en un producto turístico repleto de potencial.

“Hay una gran demanda de los seres humanos por estar en contacto con la naturaleza, estar en el campo. Las ciudades son cada vez más grandes y siguen perdiendo espacios verdes”, dice el biólogo y responsable de esta propuesta de ecoturismo en la Agencia Córdoba Turismo, Walter Cejas.

La realidad es que Córdoba es parte del circuito de avistaje a nivel nacional e internacional y un destino elegido por miles de turistas por sus paisajes tan diversos y por las 440 especies que acá pueden encontrarse, un 44 por ciento de las especies que reúne en total Argentina, que registra unas mil especies.

Para quienes quieren inmiscuirse en este mágico mundo un par de días, deben tener en cuenta que se necesitan binoculares para ver las especies y sus detalles, una libreta de campo para anotar las aves encontradas o dibujarlas, una guía de aves o el celular con una app, agua y paciencia.

 

 

Fuente: La Voz