La indiferencia de los gobiernos nacional y porteño, junto a la lentitud de la Justicia, provoca que los ciudadanos no tengan más remedio que hacer denuncias públicas en sus redes sociales y esperar que, con suerte, la televisión se interese por el caso. Solo así pueden visibilizar lo que pasa y tener una mínima esperanza de que algo cambie.

Claudio es un joven que se recibió de abogado en la UBA y fue testigo de un maltrato que sufriera otra joven que transitaba por el centro de la Ciudad. “Viernes lluvioso a la tarde en las calles Corrientes y Rodríguez Peña”, arranca con su relato en Facebook.

“El interno 4005 de la línea 150 no le quiere abrir la puerta a la chica de la foto, ésta se pone adelante del colectivo y el colectivero le tira el colectivo encima. La flaca con unos ovarios gigantes lejos de recular se queda adelante como 10 minutos hasta que llega un policía y obliga al colectivero a que le abra la puerta”, detalla.

El testigo no pudo contenerse e intentó ayudar de la mejor manera: cuando llegó a su trabajo llamó a la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT) para denunciar lo ocurrido y que desde allí se active una sanción a la empresa pero no se esperaba que le respondieran como lo hicieron.

“La telefonista me dice que desde abril por la aplicación de un decreto del año 91 ahora hay que hacer la denuncia EN LA EMPRESA DEL COLECTIVO y que la CNRT funcionaría como una segunda instancia. Ante esta respuesta le pregunto que cómo voy a hacer la denuncia ante la misma empresa que yo quiero denunciar y si realmente no le parecía ridícula la situación que me planteaba. Su respuesta fue "que tenga buenas tardes" y me cortó”.

“Ante un Estado inexistente que no ejerce su poder de control para proteger mínimamente a sus ciudadanos (pero si a las empresas) no me queda otra que denunciarlo y escracharlo por acá y de paso sacarme un poco la bronca”, concluyó el joven.