Los titulares son, al menos, sorprendentes: el preferido para suceder a Vladimir Putin en la presidencia rusa no puede participar porque lo condenaron por… ¡estafador! Se trata del bloguero opositor Alexei Nalvany, quien representa al Partido del Progreso y se vio obligado a abandonar el sueño de ser mandatario. Corrido de la carrera, la única que parece hacerle sombra es la presentadora de televisión Ksenia Sobchak, apodada la "Paris Hilton rusa".

Nadie le quita los ojos de encima: la "Paris Hilton” es de San Petersburgo, tiene 36 años y participa de "reality shows". Es la única candidata femenina se presenta a sí misma como una alternativa para quienes hubiesen querido votar por Nalvany (aunque él mismo aclare que no se siente muy identificado con el perfil de Sobchak).

Ksenia es fuerte. Dice que no tiene miedo y que quiere dar vuelta el sistema de poder "autoritario" y "corrupto" que hoy gobierna en su país. Plantea que su gestión hará foco en convertir a la actual Rusia en una sociedad moderna, democrática e integrada al mundo, dispuesta a combatir el terrorismo.

 

 

 

Chica de tapa

La joven Ksenia tiene un discurso feminista y revolucionario. Se impone ante todos y, si bien muchos la comparan con la hija del magnate hotelero, su discurso va más allá de las apariencias y la vida superficial características de la socialité estadounidense.

Como modelo posó para famosas revistas como Playboy, Elle y publicaciones rusas. Sobchak sabe lo que quiere y busca terminar con el machismo en la política.