El ex espía Rolando Barreiro tuvo su primer audiencia como "arrepentido" y dio detalles sobre el funcionamiento de la red de inteligencia: cómo conseguían datos de las víctimas y cómo se desarrollaban las extorsiones, revelando particularmente los roles decisivos que habrían tenido Elisa Carrió y Paula Oliveto, ambas diputadas nacionales por Cambiemos.

Luego de varios intentos fallidos, finalmente Barreiro debió dar declaración, debido a la ratificación de la competencia del juez Ramos Padilla. En esta primera audiencia, el fiscal Curi deberá decidir si acepta o no a Barreiro como imputado colaborador.

Sin embargo, al igual que sucede con el fiscal Bidone, Curi no muestra mayor interés en permitir la colaboración de los imputados.

La confesión de Barreiro explicó que la organización funcionaba alrededor de tres grandes ejes: narcotráfico, espionaje político y armado y direccionamiento de causas en la Justicia. También especificó que todo lo que sucedía era de conocimiento de la Agencia Federal de Inteligencia mediante Marcelo D'Alessio.

En su indagatoria ante Ramos Padilla, Barreiro afirmó que D'Alessio tenía relación directa con Patricia Bullrich y que "trabajaba para ella". Entre las tareas que mencionó, figuraba un operativo en el que se secuestró droga en el puerto de Necochea.

Por su parte, Carrió y Olivetto ordenaban las operaciones de espionaje político. Según Barreiro, D'Alessio se reunía con ellas habitualmente. Las diputadas le pedían información sobre dirigentes opositores.

Barreiro también habló sobre la causa de las fotocopias de los cuadernos. Según la declaración, Stornelli era el principal interesado de esta operación. La banda trabajaba guionándole o direccionando declaraciones de personas que pudieran involucrar a funcionarios.

Gran parte de las irregularidades cometidas por la agrupación se dieron en el marco de esta causa instruida por el juez Bonadio, que tiene a Cristina Kirchner como principal acusada, junto con funcionarios de su ex gobierno.

 

Fuente: Política Argentina