Uno de los aspectos más interesantes de esta remota región es la cultura de sus habitantes, quienes, desde tiempos prehispánicos, lograron adaptarse a las duras condiciones climáticas. Localidades como San Antonio de los Cobres y Tolar Grande, conservan costumbres ancestrales que se reflejan en manifestaciones culturales como la Pachamama, los misachicos, la apacheta y la señalada, entre otras.

Salares, volcanes, nevados, estepas arbustivas, cielo límpido, sol penetrante, lagunas azules y vicuñas, son sólo algunas de las maravillas que La Puna ofrece para lograr fotografías de gran impacto.

La riqueza de las artesanías del lugar es otro inexcusable puneño. Los laboriosos artesanos de esta zona se caracterizan por los tejidos realizados con agujas de espinas de cardón y peines de hueso, con diseños originales y personales, hechos de lana pura de llamas y ovejas criadas en la zona. Un recuerdo de una cultura cautivante y objetos que bien han logrado convertirse en línea estética que rige el estilo de muchos emprendimientos hoteleros de la región.

 

Salinas Grandes

Las Salinas Grandes, vasta extensión blanca al norte de San Antonio de los Cobres, forman un interminable y brumoso horizonte blanco teñido de diferentes matices por el sol, donde, cual alucinación, la línea que divide cielo y tierra se desdibuja y desafía nuestra esforzada mirada. Antiguas técnicas de extracción de sal, con piletas de escasa profundidad, dejan ver en la superficie algo del agua sobre la que descansa la yerma y pálida tierra.

Con la debida protección para el cuerpo y, especialmente, los ojos (dado que el reflejo solar puede ser muy potente), puede disfrutarse de un paisaje de peculiar y sorprendente belleza. Se aconseja hacer una parada en este sector de la Puna para disfrutar del atardecer. Colores inimaginables, sumergen los ánimos vespertinos en ensoñaciones dignas de la pluma de los magos de la ciencia ficción.

 

Tolar Grande. Cerca de los dioses.

Para los que buscan destinos exóticos, el lugar indicado es el pequeño poblado de Tolar Grande, inmerso en el mágico desierto puneño.

Paisaje imperdible, digno de película, permite acceder a lo más profundo del desierto puneño y contemplar los gigantes de la zona. A escasos kilómetros de los volcanes más significativos de la provincia (Llullaillaco, Socompa, Arizaro, Aracar, Guanaquero y Macón), además de un increíble ojo de mar, salares y un paisaje imperdible. Justamente es en la cima del volcán Llullaillaco, a 6.700 mts. donde se hallaron tres niños incas en perfecto estado de conservación, junto a ciento cuarenta y seis objetos que componían su ajuar: un particular mundo en miniatura que los acompañó en su viaje al más allá. Los “Niños del Llullaillaco” se pueden conocer en el Museo de Arqueología de Alta Montaña, ubicado en la ciudad de Salta.

Para expertos y aventureros, el desafío de la montaña. Ese que está signado a acercarnos a los dioses antiguos. En esta región de los Andes, se puede ascender a numerosos volcanes y altas cumbres de más de 5.000msnm, venerados como dioses por los incas, y convertidos en los santuarios más altos del planeta.

Cuenta con cuatro circuitos turísticos para recorrer a pie: “Agua del Carancho y Ojo de Mar” (sobre el salar de Tolar Grande para llegar a Ojo de Mar), “Cueva del Oso y Arenales”, “El Mirador” (se ve en su totalidad el Salar de Arizaro, uno de los mas grandes del mundo y todos los volcanes que lo rodean), y “Minas de Sal y Túnel del Hombre Muerto” (de 180m de longitud, contando en su interior con estalactitas y columnas de sal).

 

Santa Rosa de Tastil. Conociendo las culturas prehispánicas.

Camino a la elevada población de San Antonio de los Cobres, se encuentra el yacimiento arqueológico de Santa Rosa de Tastil, de particular belleza. Este asentamiento prehispánico fue una importante ciudad ubicada a 3.200m en la que se calcula que habitaron más de 2.200 aborígenes entre los años 1336 y 1439. Los objetos y restos allí encontrados pueden apreciarse en el Museo que se encuentra en la cercanía del sitio arqueológico.

Las 12 hectáreas que componen el poblado prehispánico, se establecen como uno de los monumentos más importantes de la arqueología argentina, siendo que datan de los siglos XIV y XV; y habiendo sido declaradas, en diciembre de 1997, Monumento Histórico Nacional. Atravesado por la guía inconfundible del camino del Inca, infinidad de caminos de altura se despegan para conducirlo a espacios comunes que definían la vida pública. En la plaza principal puede observarse el emplaza miento de la piedra sagrada donde se realizaban las prácticas rituales.

 

Tren a las Nubes

De fama y concurrencia internacional, el Tren a las Nubes es uno de los destacados turísticos del Norte Argentino. Emociones, experiencias, fotografías y postales por retratar son algunos de los más sencillos y concisos argumentos del atractivo de este tren. 214km del recorrido total han sido escogidos con destino turístico, llegando al corazón de la Puna. Por el famoso ramal que une la ciudad de Salta con Socompa, en el límite con Chile, desde Salta hasta el Viaducto de La Polvorilla, unos kilómetros después de San Antonio de los Cobres. Con más de 1.400 curvas, y atravesando 13 viaductos, 31 puentes y 21 túneles este trazado ferroviario asciende hasta una altura de 4.230m.