Las postales del Valle de Traslasierra cuentan con la serranía de Guasapampa y Pocho y la Cascada del Velo de la Novia pero también con los túneles que se abren como recorridos por el corazón de la montaña. El paisaje es increíble: agua fresca y cristalina, que se desliza casi a cuenta gotas por una pared inmensa de casi doscientos metros de altura, un aire cálido y la desconexión total de las redes sociales, los ruidos de bocinas y tiempos apurados que se apoderan de nosotros en las grandes ciudades.

 

En los alrededores de Taninga y Salsacate el paisaje del Camino de los Túneles amplía el horizonte y suma las siluetas de los cerros Poca y Boroa, esos conos perfectos y más vistosos de una serie de cinco volcanes inactivos.

 

 

Estos Túneles de Taninga se encuentran al Oeste de Córdoba, sobre el tramo de la Ruta Nacional N° 20, y son una obra maestra del hombre reúne el esfuerzo del pasado y del presente, y concreta el sueño de progreso de un rincón de la provincia que tuvo su tiempo dorado. Su presencia inmutable en la soledad de su conmovedor paisaje habla de la fortaleza de aquellos que permanecen allí, y del incondicional cariño de los que visitan la zona.

 

Al llegar a los Túneles de Taninga se pueden observar volcanes apagados, Capillas del siglo XVIII, puentes colgantes y cinco túneles desde donde se descubren a la vista el extenso paisaje de los llanos Riojanos.

 

Cuando la Ruta Provincial Nº 28 comienza a exponer su abrupto declive, una obra vial que data de 1930 se acerca. Se trata de los cinco túneles que posibilitaron la comunicación de la Provincia de Córdoba y La Rioja. Desde estas pintorescas construcciones, el paisaje que se observa es hermoso.

 

Fuente: Clarín.